Reconoce tu Camino Kármico

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1 Mira que bella es la abundancia. Digamos que tienes un árbol frutal que compras pequeño. Ese nuevo árbol, en relación a tí, es abundancia, porque tenías otro árbol sembrado por tanto tiempo sin dar fruto. Extraño de su parte, pero no dió fruto.

2 Pero ese otro árbol no te dió fruto por una serie de factores en donde el área en que se plantó la semilla fué en terreno infértil y hoy día estás tratando de cuidar para que te de frutos, sin progreso alguno.

3 Ese es el precio a pagar por haber errado—tanto voluntaria como involuntariamente, porque errar es errar.

4 El ‘mal errar’ es cuando se erra a conciencia de estar haciendo un mal adrede, creando un desbalance como resultado de tus actos para luego recibir un golpe por haber hecho un mal adrede. Eso es el llamado (*)karma, llevando a uno a revertir su error y buscar corregir.

5 Pero si lo ignoras, te encontrarás en la próxima vida con circunstancias similares (*)pero aún más fuerte para que busques corregir. Y de ignorar, en la próxima te irá peor hasta que rectifiques tu error.

6 Como ejemplo; si hiciste algo “bueno”, el resultado va a ser tan bueno como lo que hiciste. Pero si por otro lado hiciste algo “malo”, el resultado va a ser tan malo como lo que hiciste.

7 Sin embargo, cuando se comete un error involuntario, se ve el resultado, pero el efecto no es tan grave como cuando uno hace algo “malo” a adrede.

8 Por ejemplo; si el árbol lo siembras adrede en un area donde no le da suficiente sol y no lo riegas periódicamente, estás dilatando el proceso de crecimiento estando consciente de tu error.

9 Pero de no hacerlo a adrede—sembrándolo en un terreno infértil– y ver su lento crecimiento, al entender el proceso y buscar rectificar tu error, una vez rectificado tu error, tendrás que esperar a que rinda fruto.

10 Tu error creó un desbalance, cual buscas rectificar, y aún así pagas el precio por tu error, mientras que por otro lado el árbol paga el precio por tu error al tener que subsistir en terreno infértil mientras estuviste en error.

11 Mientras tanto, el árbol tiene que aceptar las cosas tal como son, sin tener culpa alguna, y aun así tener que pagar el precio por tu mal proceder y conformarse con lo que le fue dado.

12 Lo mismo aplica a ti. Tienes que estar contento con lo que tienes. De lo contrario, empeorarás las cosas para ti mismo. Tanto tú como el árbol tienen el mismo principio de vida. No permitas que sea peor de lo que es.

13 El problema comienza cuando uno empieza a cuestionar el proceso. Cuando cuestionas el proceso porque sientes que lo que te está ocurriendo está mal, cuando cuestionas el sistema y cuando buscas acelerar el proceso de transformación, en realidad estás retrasando el proceso. Esa es una verdad difícil de aceptar.

[En ese momento, la FCCS me llevó de regreso al año 2000, a la época en que mi madre padecía cáncer terminal. Para entonces, yo ya sabía por mi experiencia de muerte de 1979 que su muerte era simplemente una transformación espiritual. No quería que sufriera, y quería acelerar el proceso rogándole y presionándola para que se rindiera, sin darme cuenta de que ella no estaba preparada.
Al pedirle que se desate de la vida, le causé más dolor porque ella pensó que yo quería que muriera. Yo creía que estaba haciendo lo correcto, pero estaba equivocado porque había envuelto un factor de tiempo. Mi madre necesitaba desligarse de la vida por sí misma, y al imponerle un concepto que ella no comprendía, aumenté su sufrimiento.
Sin embargo, debido a que mi mal proceder ocurrió a un nivel inconsciente, creyendo que estaba haciendo lo correcto, no recibí el fuerte impacto de mi mal proceder cuando más adelante ella llegó a comprender que yo creía estar haciendo lo correcto, y ambos nos perdonamos mutuamente.
Después de aquella visión, la FCCS continuó…]

14 Los errores se cometen, las equivocaciones ocurren, las personas resultan heridas, y la humanidad debe entender que no todo se puede medir con la misma vara. Eso es lo que la humanidad no entiende.

15 Por ejemplo: Digamos que un ser conduce un auto en estado de embriaguez y atropella a tu hijo. Digamos que ese ser comete ese acto a nivel involuntario, en total desconocimiento de sus facultades y es juzgado por asesinato.

16 Digamos que ese ser consciente está totalmente arrepentido y sufriendo por el error cometido cual no hizo a conciencia ni por maldad.

17 Al ser juzgado con la misma vara con la que es juzgado quien comete el mismo error adrede, al ser consciente le pesa aún más su castigo por arrepentimiento, porque no lo hizo adrede, ni a conciencia, y paga más por un juicio injusto.

[Ahora la FCCS me lleva al día de mi accidente de auto en 1979, en donde yo conducí irresponsablemente, y por desconocimiento de las consecuencias de mis actos infringí daños a terceros. Esto me trajo a reconocer que mis acciones fueron resultados de una falta de conciencia—y continuan…]

18 Cuando uno actúa de forma tal que uno no está consciente del resultado de sus actos, se considera una falta de consciencia. Bajo la inmadurez es que uno debe de levantar la conciencia y concientizar al Ser dentro de uno.

19 Si ese Ser no responde es por una de dos razones: Porque ingenua y legítimamente no tiene la capacidad de responder por sus actos ó adrede no quiere responder. Ante esto, no hay forma ni manera por la cual se pueda distinguir la verdadera razón, aún intentando entrar en la mente del individuo, porque aún el Ser mismo puede no saber como piensa.

20 Por eso no se debe juzgar ni utilizar la misma vara para todos. Pero como en este mundo terrenal abunda la maldad y la mentira, bajo esa premisa, quien busca que se cumpla con la ley argumenta que el castigo por la justicia aplica a todos por igual.

21 Esa misma injusticia es la que ellos crean en su propio mundo cuando benefician a unos por encima de los demás para beneficio propio—cuando no juzgar con la misma vara debe ser por el entender de las circunstancias y la razón individual de cada evento.

22 El problema estriba en que como en este plano terrenal todo lo mueve el dinero, el que más tiene, tiene con que defenderse de la justicia.

23 En este mundo terrenal debe de haber respeto, ley y orden. Pero recientemente se está permitiendo que cada cual reclame su derecho aún si violenta los derechos de los demás.

24 Velo así: “Yo no interfiero en tus deseos de hacer ó tener esto ó aquello siempre y cuando tú los ejerzas en la privacidad de tu ser. Pero cuando buscas imponer ante mí tus deseos y caprichos, ya entras en mi vida y mi interpretación de lo que es la vida y me obligas a tomar una decisión según la forma en que yo veo lo que tú estás haciendo interponiéndote en mi vida.” ¿Ves?

25 Si existen leyes y reglas y tú no estás de acuerdo con ellas, tu escoges. Pero si hay una regla que todos deben cumplir es el no hacer daño a los demás. Esa es una ley que le aplica a todos por igual, independientemente de sus creencias. Si vas a hacer algo, haz un bién—no hagas mal.

26 Si quieres hacer algo para satisfacer tu propio ser, hazlo, siempre y cuando no involucres a quien no quiera participar en tus actos. Y debes saber que cuando creas un desbalance formas parte de tantos otros aquellos que causan que otros alcen la voz de protesta ante los resultados de tus malas acciones.

27 Si, por ejemplo, no cuidas de tu cuerpo ni sano juicio, estás en todo tu derecho. Pero si por tus actos afectas a tu familia y allegados, entras en error—erras.

28 Eres libre de hacer con tu vida lo que desees. Pero en el momento en que interfieres en la vida de otra persona o infliges daño físico o emocional a los demás, erras y caes en desbalance. La regla no trata sobre lo que puedes o no puedes hacer, sino sobre lo que tus acciones provocan en los demás como consecuencia.

29 Por eso la responsabilidad comienza con uno mismo, para que uno, responsable de si mismo no le haga daño a los demás.

30 Definamos, por lo tanto, la libertad: La libertad es la capacidad de hacer lo que uno desee, siempre y cuando no afecte negativamente a quienes le rodean. Así de simple.

31 Tomemos, por ejemplo, el caso de quemar madera en tu patio para hacer carbón. Digamos que a tu vecino no le agrada el olor de la madera quemándose y se queja de ello. Su preocupación debe ser tomada en consideración, y ambos deben buscar un acuerdo razonable, porque ninguno de los dos vive aislado.

32 Todos vivimos en el mismo planeta. Cada uno debe tomar al otro en consideración. Aquí y allá sigue siendo el mismo sitio. Si dos personas optan por vivir uno al lado del otro, ambos deben comprender que la conducta de uno puede afectar al otro, y deben procurar llegar a un acuerdo razonable.

33 Ahora, dos seres que están totalmente en desacuerdo por su forma de actuar, donde a uno le gusta la fiesta mientras que al otro le gusta el silencio y soledad, ó mientras que a uno le gusta los árboles al otro le molestan el caer de las hojas en su patio, ósea, dos seres opuestos, deben aprender a convivir porque no todo en la vida se acomoda a los gustos de uno ó el otro.

34 Ambos tienen que aprender que de alguna forma—aún desconocida para ambos—deben de aprender a convivir mientras descubren aquello con lo que más necesitan trabajar: la comprensión y el entendimiento de su prójimo.

35 Elegir alejarse el uno del otro siempre es una opción, si dicha opción está a su alcance. Y si no lo está, entonces comprendan que puede ser parte de su andar el convivir bajo esas condiciones y encontrar complacencia dentro de ellas, así como el (*)pobre encuentra complacencia en su entorno.

36 Quejarse sin tomar acción no sirve de nada. Lleva tu preocupación a tu vecino—llámale a su atención. Si responde, bien. Y si no, ¿Deseas enviar tu queja al éter y ver quién responde?

37 Lo más cercano a una voz es tu voz interior, la cual no es otra más que TÚ. Pregunta desde tu interior para que puedas comprender mejor aquello que necesita ser comprendido. Permite que las palabras que hablen sean aquellas que no mueven los labios.

38 No estoy diciendo que (*)Dios no exista, porque, como he dicho anteriormente: si para ti Dios es esto o aquello, entonces estás correcto en tu forma de pensar—sin embargo, sigue siendo Tú.

39 Esa es una paradoja que pocos pueden comprender: Si proclamaras que Dios no existe—sí existe—en tu mente—aquí mismo—en carne propia. Dios es quien te da la misma energía que buscas. ¿No es así? ¿No es Él quien te da la fuerza e impulso para abrir tu corazón?

40 ¿No es Dios la música? ¿No es Dios la salud? ¿No es Dios prosperidad? ¿No es Dios la fé de que, pase lo que pase, vas a estar bién? ¿No es Dios la esperanza para el pobre que no tiene refugio, alimento ni ropa? ¿No es Dios quien desea que seas feliz y que a través de Dios encuentres felicidad y consuelo dentro de ti mismo?

41 Entonces, por defecto, Dios sí existe, porque le da vida a ese alguien—cualquiera que sea la forma que desees darle—mientras te dé la energía para esforzarte en mejorar.

42 FV—¿Existe el (*)Diablo?

43 FCCS— ¡Por supuesto que existe! El mismo principio—en tu mente. Puedes crearlo, darle forma e incluso darle cualquier nombre que desees, y todo ello se traduce en maldad—hacer el mal. Se traduce en tus malas acciones, cometidas conscientemente y a sabiendas de que están mal. Es el reconocimiento de que estás haciendo el mal.

44 Si comprendes que el Diablo no existe, entonces sabrás que has sido tú todo el tiempo—quien se ha estado haciendo daño a sí mismo y a los demás.

45 Pero ten cuidado; cuando crees en el Diablo le culpas a él. Mientras que si no crees en el Diablo, entonces no puedes culpar a nadie mas que a tí mismo, y tus acciones son tu errar y no la voluntad de alguien.

46 ¿Cómo puedes saber cuándo algo está bien y cuándo está mal? ¿Acaso no sabes si lo que estás haciendo está bien o está mal? ¿Sabes quién determina eso? ¡TÚ! El momento en que te das cuenta de que has causado daño a los demás es el momento en que has hecho mal.

47 Definamos entonces la conducta maligna: Es cuando haces el mal consciente y deliberadamente, y cuando alguien llama tu atención sobre tu mal proceder, eliges continuar haciéndolo.

48 Llevémoslo ahora un paso más allá: ¿Estás haciendo mal cuando no estás consciente de que algo que hiciste está causando daño y alguien llama tu atención sobre ello? ¿Y qué tal si es debido a la preferencia individual de esa persona y no necesariamente porque estés haciendo algo incorrecto?

49 Ese es el momento en que debes evaluarte y determinar si lo que hiciste—o dejaste de hacer—estuvo mal. Tener la razón o no tenerla, en este caso, significará muy poco, porque si tus intenciones fueron buenas, la verdad te hará libre.

50 Si al final no existen opciones disponibles para ti, entonces está en tí vivir en armonía con quienes tienes a tu alrededor. Aprende a vivir con ellos lo mejor que puedas y permanece en (*)paz y aceptación, porque en realidad no sabes qué fue lo que viniste a aprender.

51 FV—¿Pero no es bueno esforzarse por sobresalir?

52 FCCS— Sí, lo es, siempre y cuando te sirva de escalón. De lo contrario, comenzarás a preguntarte por qué estás aquí y no allá, por qué intentas alejarte de ello y no puedes—y comenzarás a sufrir porque quieres salir y no puedes. Y cuando te veas atrapado, tu sufrimiento aumentará.

53 Entonces, ¿Por qué desear seguir esforzándote si al final solo vas a sufrir? Puedes esforzarte, pero también puedes aceptar tu destino. Si te toca—te toca. ¡Así de simple!

54 ¿Cuántas veces has visto a alguien esforzarse y esforzarse, y seguir esforzándose, y aun así no llegar a ninguna parte? Puede que hayas conocido a muchos y hayas visto cómo no llegan a ninguna parte—no porque les hayan faltado buenas intenciones o esfuerzo, ni por culpa de la mala suerte.

55 ¿Sería justo que fueras miserable esforzándote una y otra vez, cuando en su lugar podrías honrar tu presente y encontrar consuelo en lo que tienes por conocer tu lugar en la vida?

56 Debes reconocer tu rol en este juego de la vida—tu papel, aquello que viniste a hacer y aquello que viniste a aprender.

57 No todos vinieron a este mundo para ser millonarios o para ser saludables. Muchos millonarios darían su fortuna a cambio de buena salud, mientras que muchos de los pobres preferirían seguir siendo pobres antes que estar enfermos.

58 Todo se reduce a conocer tu camino kármico.

Fin del Transcrito 120924140207

Anotaciones
4—Refiérase al artículo 58 del Transcrito anterior (120924123242) si quiere ampliar su procedencia.

5—Refiérase al artículo 68 del Transcrito anterior (120924123242) si quiere ampliar su procedencia.

35—Reference article 50-55 previous Transcript 120924123242

38—Permítame recordarle que el concepto de Dios estaba aún bién impreso en mi mente al momento de esta sesión, t la FCCS me estaba explicando las cosas de forma que fuera fácil para mí comprender.

42—La palabra “Diablo” proviene de la creencia en un espíritu supremo del mal en las religiones monoteístas. La respuesta de la FCCS hizo referencia a mi creencia católica de aquel entonces. Debo hacer notar que escribo esta palabra con mayúscula para distinguir al “Diablo” de un “diablo”. Mientras que el primero representa a ese espíritu supremo, la palabra “diablo” en minúscula se refiere a demonios o entidades malévolas. Su existencia es un hecho inalienable; puedo dar fé de ello de primera mano tras haber experienciado su intrusión en mi mente durante mi noche oscura del alma en el año 2012.

50—Refiérase a los artículos 48 al 52 del Transcrito anterior (120924123242) si quiere ampliar su procedencia.

Esta ha sido Suma Verdad por parte del Grupo Colectivo de Conocimiento y Sabiduría según ha sido recibida, percibida y transcrita por Francisco Valentín

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La Verdad es una, interpretaciones muchas.
— Transcrito —

“No es por lo aprendido sino por lo que se pone en práctica lo que hace a uno progresar”Transcrito

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“Mira lo que encontré en el web—ve si te hace sentido y me cuentas.” Eso es todo cuanto pido.

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“Somos Uno, y mientras me ayudas, tu progresas”— Primer Transcrito

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Francisco Valentín
Autor y custodio de los Transcritos

Nota Aclaratoria: Los Transcritos han sido escritos sin un editaje formal. La magia está en la imperfección de su contenido, cual preserva la integridad e intención original del Grupo Colectivo de Conocimiento y Sabiduría a medida que el abstracto se transcribe a través de la mente perceptiva del transcriptor. Todo editaje no autorizado puede alterar la intención original del Grupo Colectivo de Conocimiento y Sabiduría, y por ende, está sujeto a tergiversación. Por lo tanto, nadie debe interpretar a otros la intención reguardada en este o cualquier otro Transcrito al no saber la intención original, con la excepción del transcriptor original, Francisco Valentín. Cualquier palabra escrita seguido de un paréntesis “( )” significa que el transcriptor optó por aclarar la intención de dicha palabra, oración ó párrafo. Ejemplo: vehículo (coche/ automóvil/ carro)

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